Los zapatos del poder

Es curioso cómo evolucionan las cosas a lo largo de la historia. Viendo las noticias, me fijé en el Papa Francisco, un hombre humilde y cercano, a la vez que poderoso. Me fijé en sus zapatos, en su color… ¿Dónde estaban los mocasines rojos que han caracterizado tradicionalmente a los papas de la historia moderna?
¿Se trata de una re-evolución papal?

El rojo, un color que transmite amor y pasión, pero sobre todo fortaleza, belleza, esplendor y poder.

Aquí quería una llegar.

Nos trasladamos a la corte francesa del siglo XVII.

Allí se encontraba Luis XIV, el también conocido como Rey Sol. Su ego era de tal envergadura que se veía a si mismo como el centro del mundo, de ahí que se hiciera llamar Rey Sol, cual divinidad en la tierra.

Detalle del Sol de la puerta de Versalles

Derrochaba poder por todos los poros de su piel, le rodeaban todos los lujos posibles, habidos y por haber, y cuanto más poder ostentaba, más anhelaba.

Sus criados eran nobles de alta cuna y su hogar, el palacio de Versalles, a unos 50 km de París, que él mismo ordenó construir precisamente en las afueras para tener más espacio y tranquilidad que en la entonces lúgubre y sucia ciudad de París.

Palacio de Versalles

Luis XIV pisaba firme, y quiso personalizar sus pasos ordenando que sus tacones se distinguieran del resto siendo de color rojo.

¿Qué os parece? Era una clara señal de señorío, ya que las clases bajas no podían llevar tacones rojos, debido a que se les ensuciaban cuando trabajaban.

Una manera más de diferenciarse del resto.

Árbol de suelas rojas

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La elección del rojo en concreto no fue aleatoria, el rojo era precisamente el color de los zapatos del Representante de Dios en la tierra, es decir del Papa; tradición que estos heredaron del imperio bizantino.

Los reyes absolutistas se consideraban también elegidos por Dios para gobernar en la tierra, por lo tanto Luis XIV se enfundó sus zapatitos rojos por si a alguien no le había quedado claro que él era lo equivalente al Papa pero en su Francia imperial.

Y pasaron años y años hasta que por fin evolucionamos. Evolucionamos tanto que al final nos olvidamos del color de los zapatos del Rey sol y también de los del Papa, hasta que otro francés de buena familia, un zapatero llamado Christian Louboutin decidió rescatar el rojo de la vieja historia de Francia y patentarlo para las suelas de sus exclusivos y carísimos zapatos. Ahora el abanico se amplía, pueden calzar suelas rojas los bolsillos más pudientes. Al fin y al cabo, se trata de distinción.

Zapatos Christian Loboutin en un escaparate de Paris
Zapatos de Christian Loboutin en un escaparate de Paris

Lo más curioso de toda esta historia es que el papa actual decide frenar esta tradición papal y despegarse de los zapatos, símbolo de poder y endiosamiento, algo que él ha decidido no transmitir.

¡Un aplauso para su Santidad!

Fotos © Christian Louboutin

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